App Store vs Sitios web

Uno de los grandes aciertos del iPhone ha sido la tienda de aplicaciones, la famosa App Store. En el resto de móviles, la instalación de aplicaciones era un proceso tedioso para la gran mayoría de usuarios de móviles, salvo las que se compraban mediante SMSs.  El iPad, como primo-hermano del iPhone, ha heredado la App Store del iPhone. Muchos editores se las veían felices pensando que el iPad era su bote salvavidas, con un modelo de negocio alternativo para Internet: la venta de aplicaciones. Las semanas pasan y los primeros usuarios del iPad van comentando sus impresiones al respecto. Jacob Weisberg escribe en Slate, Apple’s Way: Why publishers should beware the App Store y avisa a los editores:

«Pueden quemarme por decirlo, pero lo están flipando. El primer problema para esta fantasía de los editores, de la que sólo me he dado cuenta tras pasar cierto tiempo con mi nuevo iPad 3G la pasada semana, es que no necesitas esas pequeñas aplicaciones para leer los periódicos ni las revistas. En el iPhone, las aplicaciones tienen ventajas reales: no mola navegar en una página web compleja con una pantalla de 3,5 pulgadas. El iPad, en cambio, tiene una pantalla de 9,7 pulgadas, grande, brillante y bonita».

Desconozco qué están van las ventas de las aplicaciones de medios como la del New York Time para valorar el asunto con seriedad. Sin embargo, lo interesante aquí son las diferencias entre la necesidad de aplicaciones en el iPhone para navegar con fluidez, algo no necesario en el iPad, y el argumento de que las páginas web son competencia directa de las aplicaciones. No olvidemos, sin embargo, que varios medios estadounidenses han anunciado el cierre parcial de contenidos y la vuelta al modelo de suscripción. Personalmente, tampoco creo que los usuarios estén dispuestos a pagar por noticias que, o bien tienen gratis en la web del medio, o bien tienen gratis en otros sitios. En todo caso, parece pronto para emitir sentencia. Pero la cuestión de aplicaciones vs webs no sólo es de interés para los medios de comunicación. Apple lleva varios meses de polémicas por su política restrictiva. La primera, es la existencia misma de la App Store: los desarrolladores han de pagar y pasar el filtro de Apple para vender sus aplicaciones.  La segunda, la guerra con Adobe y  Flash. Flash es una tecnología omnipresente en el Web, utilizada para la publicidad interactiva y la reproducción de vídeos. La tercera polémica, relacionada con la guerra con Adobe, son las nuevas normas que prohíben herramientas diferentes a las propias de Apple. La conclusión que pueden sacar muchos desarrolladores es que la mejor plataforma de aplicaciones para el iPhone/iPad es el web: no hay que pedir permiso a Apple, se puede utilizar el lenguaje de programación preferido, y las actualizaciones tampoco tienen que pasar el filtro. La desventaja obvia es que las aplicaciones web no se pueden vender en la App Store. Aunque la publicidad es una alternativa, para muchos, la tienda sería la fuente única o principal de ingresos. Una consecuencia de que el iPad no soporte Flash es que muchos servicios importantes están migrando a HTML5, como YouTube. Si Apple continúa con esa política, es probable que buena parte de los desarrolladores opten por crear aplicaciones web para el iPad. Dos problemas: la creación de enlaces directos no es tan intuitiva como instalar aplicaciones en el App Store (para el tipo de usuarios al que va dirigido el iPad) y sólo las aplicaciones nativas podrán sacarle todo el partido a las posibilidades del iPad.