El iPad y la educación

Qué duda cabe que Internet ha supuesto un antes y un después también en el ámbito de la educación, donde las bibliotecas están siendo reemplazadas o complementadas por la Wikipedia (o por “rincones de los vagos” y donde la enseñanza a distancia parece tener un brillante futuro. Así que, ¿qué papel pueden jugar los dispositivos móbiles en la educación?

En concreto, ¿qué posibilidades pedagógicas ofrece el iPad? Por un lado, tenemos acceso a las conferencias y cursos de iTunes University, vídeos y audios de muchas universidades estadounidenses. Por el otro, la tienda de aplicaciones posee una categoría dedicada especialmente a la educación, donde podemos ver aplicaciones sobre tablas periódicas, calculadoras, etc. The Elements, una tabla periódica muy especial ha sido una de las aplicaciones estrella de la tableta.

Más allá de las aplicaciones, las propias instituciones educativas están explorando las posibilidades. Hoy me llegaba por correo-e una nota de prensa titulada “La UOC y Orange crean la primera aplicación pedagógica para iPad”:

«La Universitat Oberta de Catalunya y Orange ponen en marcha este nuevo curso una prueba piloto en la que 39 estudiantes y 6 profesores utilizarán el iPad como dispositivo para el aprendizaje. Esta experiencia, pionera en España, hace posible la interactividad con contenidos didácticos y la comunicación en línea en un entorno virtual de aprendizaje específicamente diseñado y desarrollado para esta nueva tableta. … Con el objetivo de explorar las posibilidades pedagógicas del iPad, dotado con conectividad 3G, en esta prueba piloto se testearán los usos de la aplicación nativa de conexión al Campus, los contenidos didácticos adaptados y la aplicación de anotaciones. Además, la actividad docente de esta prueba piloto girará en torno a las aplicaciones y usos específicos para iPad, como los vídeos para la docencia y las herramientas colaborativas adaptadas a entornos móviles, como por ejemplo Twitter».

Esta iniciativa no es la única en España. Expansión & Empleo aborda con un poco más de profundidad la “educación móvil”, en un artículo firmado por Tamara Vázquez y Quique Rodríguez, El futuro de la Universidad se lee en el iPad:

«Desde el año pasado algunas universidades y escuelas de negocios han comenzado a poner en marcha diferentes proyectos basados en dispositivos móviles. En el ámbito universitario, la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) es el primer centro online en implementar un programa en pruebas para estudiar la carrera a través de un iPad que se entrega a los alumnos. … En palabras de Ignacio Povedano, director de desarrollo empresarial del Instituto de Formación Online (IFO), “ya no se trata de un experto que enseña y un participante que aprende. El alumno es consciente de que puede contribuir en gran medida al proceso de aprendizaje”. Coincide con esta opinión Tiscar Lara, vicedecana de cultura digital de la Escuela de Organización Industrial (EOI). Por segundo año, este centro combina la formación presencial con la impartida a través de dispositivos móviles. Según explica, la experiencia intensifica el trabajo colaborativo en red de sus alumnos –ponen en común calendarios, documentos, vídeos, audios, etcétera– y, sobre todo, facilita la producción y publicación de contenidos desde cualquier lugar».

En mi opinión, hay tres aspectos donde las tabletas como el iPad pueden ser de utilidad.

  1. Como alternativa a los libros de texto y a los lectores de tinta electrónica. La ventaja de que los textos se actualicen automáticamente, e incluso se desarrollen de forma colaborativa es enorme con respecto a los libros de texto clásicos (e imagino que la resistencia de las editoriales para apostar por una escuela “libre” va a ser importante, del mismo modo que Microsoft se resiste a que las administraciones públicas apuesten por el software libre). Aquí se aplican todos los debates sobre el futuro del libro y el libro electrónico. Incluída la difusa línea que los separa de aplicaciones interactivas.
  2. Como alternativa a los ordenadores de sobremesa y miniportátiles, al menos en circunstancias especiales: son unos cacharros especialmente ideales para niños pequeños, sin pericia suficiente para manejar un ratón, y para personas mayores (como ya hemos comentado por aquí). En el caso concreto del iPad, es una pena que Apple haya prohibido el entorno Scratch, ideal para que los chavales aprendan programación y los profesores realicen materiales educativos interactivos.
  3. Como dispositivo para acceder a campus virtuales. Según deduzco de la nota de prensa de UOC y Orange, han realizado una aplicación iOS para acceder al campus virtual. La verdad es que Moodle y aplicaciones similares poseen foros, bibliotecas digitales, etc. Siendo entornos web, con los navegadores de las tabletas es posible acceder a ellos sin problemas. El valor añadido de una aplicación nativa, como mera adaptación, es limitado. A este respecto, probablemente el mayor potencial que ofrece el iPad sea en la educación a distancia y su integración con iTunes: los alumnos podrían acceder a materiales de pago de forma sencilla. Es probable también que vayan apareciendo en clientes especiales para acceder a entornos de videoconferencias. Es una lástima que en la primera versión del iPad viniera sin cámara frontal.

Jordi Adell realiza un recomendable reflexión sobre la educación y las nuevas tecnologías en su Primer análisis sobre Escuela 2.0:

«El diario económico Expansión publicó ayer 23 de septiembre un artículo titulado El portátil del cole divide España en que se analiza del primer año (¿ya ha pasado un año?) del proyecto Escuela 2.0. Entre las cosas interesantes hay un mapa del estado español con las cifras de alumnos “dotados” de portátil y de “aulas 2.0″ (wifi y pizarra digital). … Leyendo el artículo me reafirmo en mi apreciación de hace más de un año en este mismo blog (“Zapatero se equivoca” 1/5/09) cuando dije: “En realidad Escuela 2.0 no tiene nada que ver con la educación. Zapatero no apuesta por los docentes, los alumnos o los ciudadanos, apuesta por el negocio. Es un plan para mantener y/o aumentar los beneficios de varios sectores de la industria y el comercio (norteamericanos y españoles, naturalmente), a mi modo de ver ignorando lo más básico acerca de las nuevas tecnologías y la pedagogía, no es un plan para cambiar nada de lo que ocurre dentro de las aulas”».

¿Ha sido beneficioso el regalo de portátiles a los alumnos promovido por el Gobierno? ¿Se ha aprovechado el potencial de la tecnología? Jordi denuncia que son incógnitas no resueltas, puesto que no se han realizado estudios al respecto. Destaco el artículo, además de por la experiencia de Adell en la materia, porque hace hincapié una clave para hablar sobre cualquier tecnología: su valor o utilidad no es intrínseca, depende del uso que se le dé, depende de los humanos. Regalar portátiles, o iPads, a los alumnos no tendrá un impacto destacable en la educación si no va acompañado de cambios en los métodos pedagógicos, responsabilidad de las administraciones públicas, las instituciones educativas y los propios profesores. Y, pobres, se les acumulan las tareas pendientes, que ya no es sólo Internet, los blogs, los wikis, las redes sociales, los entornos de aulas virtuales, las pizarras digitales… también las tabletas y los móviles inteligentes. Que Dios los coja confesados