La magia del iPad

Es algo que comentan muchos de lo que lo usan: el iPad es como un aparato mágico sacado de un relato de las mil noches y una noche. Está muy cerca de ser un aparato que simplemente funciona. Eduardo Arcos lo expresa muy bien en su comentario sobre el iPad:

Esa neutralidad hace que el aparato sea totalmente invisible, el hardware se vuelve casi irrelevante poniendo en el centro el software y sus usos: una plataforma hecha para dispositivos móviles de inicio a fin, una interfaz gráfica sumamente sensible al tacto, cualquier movimiento de la mano sobre la pantalla táctil causa un efecto, no hay retardo, no hay lag (retraso), la respuesta, transiciones y movimientos causados son excesivamente fluidos, son orgánicos, por decirlo de alguna forma, y eso hace toda la diferencia del mundo, porque agregan un elemento emocional que no se puede medir, ni se puede explicar en cifras, en características técnicas, ni en comparaciones con otros dispositivos, con una netbook o con otras Tablets.

Como cuenta, el diseño del iPad es sumamente peculiar. La superficie que queda hacia arriba es un marco negro –que no es tan ancho como parece en las fotos- con la pantalla dentro. Sólo hay un botón redondo a un lado. Nada más. Los otros controles están en los laterales y se han diseñado de tal forma que sobresalen lo justo. La intención del diseño es hacerlo tan limpio que el aparato desaparezca. Literalmente, cuando ejecutas una aplicación el aparato que tienes entre mano se transforma en esa aplicación. Si usas la aplicación Kindle, la neutralidad total del hardware te hace pensar que tienes un libro entre manos, todavía más que si usases un Kindle de verdad.

El botón redondo –el que te sirve para salir de las aplicaciones- es un caso muy evidente. En muchos aparatos, hay una posición determinada para usarlos y los botones deben quedar a un lado concreto. La tendencia, cuando empiezas a usar el iPad, es que ese botón redondo debe quedar en una posición determinada, en mi caso, a la derecha. Sin embargo, poco a poco vas comprendido que no hay una dirección preferente para usar el iPad. Como la imagen de la pantalla va girando para adaptarse a la posición en lo que lo tengas, la colocación del botón se convierte en una cuestión de pura preferencia personal.

Ése es simplemente uno de los múltiples detalles exquisitamente cuidados del iPad. Evidentemente, han trabajado mucho para destilar la esencia de un ordenador y ofrecerlo de la forma más cómoda posible. En muchos aspectos lo han logrado. Es lo que me hace pensar que será un éxito todavía mayor de lo que había supuesto.