Leer con el iPad: Kindle

Ésta es una primera aproximación a la lectura en el iPad. Como tal, voy a ceñirme a la lectura de libros tal y como se consideran tradicionalmente, sin tener en cuenta posibles nuevos modelos, cosa que dejaré para otra ocasión. A pesar de que tengo varias aplicaciones para leer en el iPad, me voy a centrar en Kindle, más que nada porque es la mejor de ellas y porque además tengo libros para probarla. No he podido descargar iBook, así que queda para el futuro.

También debo comentar primero dos características especiales que deben tenerse en cuenta. En primer lugar, no soy un lector serio, es decir, hace años que no leo durante varias horas seguidas. Más bien, leo un poco, a ratos, algunas páginas, lo dejo y vuelvo. Lo más probable es que cada sesión de lectura no pase de la hora.

Aparte, mis ojos tiene lo que mi oculista llama flóculos, cuerpo irregulares formados a partir del humor vítreo. No representan mayor problema que el incordio que supone que uno de ellos se me plante justo delante del campo de visión y no me deje ver. Me pasa varias veces al día y durante segundos, en alguna ocasión minutos, me resulta difícil ver lo que tengo justo delante de los ojos.

Esos dos detalles se relacionan con el famoso brillo de la pantalla. El iPad, al contrario que un lector de libros como el Kindle, emite luz y por tanto cabe la posibilidad de que moleste. En mi caso, no es así, es más, habitualmente tengo el brillo al máximo. Como no suelo leer durante largos periodos de tiempo, es muy posible que por eso no note cansancio. También he probado a leer a oscuras y sin problemas. Imagino que si leyese durante cinco horas seguidas, pues podría notar algún efecto adverso. Pero por ahora, nada.

También es cierto que la pantalla del iPad tiene una resolución bastante razonable y he notado que no debo esforzarme por distinguir la forma de las letras. En un texto en la pantalla de mi ordenador me cuesta mucho más y sospecho que ésa es la razón. Por ejemplo, ahora mismo –escribiendo esto en mi MacBook- noto que mi vista sí que debe esforzarse. Pero la pantalla del iPad es muy diferente.

Además, el brillo de la pantalla me ayuda mucho con los mencionados flóculos. Si estoy leyendo un libro en papel y uno de ellos se me planta delante, debo dejar de leer durante unos segundo o intentar esforzarme más (no sirve de nada mover el libro, porque la obstrucción siempre está delante). Como la pantalla del iPad es brillante, lo que noto en esa zona es una reducción apreciable del brillo, pero no hasta el punto de no poder leer. Digamos que, al menos en mi caso, el gran contraste de la pantalla me ayuda mucho a leer. En ese aspecto, leer en el iPad es incluso algo más cómodo (insisto, para mí) que leer en el papel.

Otros dos factores que se suelen esgrimir en contra del iPad son relativos a su forma y a su peso. Con 700 gramos, es ciertamente más pesado que muchos libros, pero también más ligero que otros muchos. Supongo que el peso puede ser un problema para algunas personas, pero la verdad es que no lo noto especialmente. Igualmente sostenerlo no me representa ningún problema –en realidad, el iPad no es tan grande como parece y mi primera reacción al ver la caja fue precisamente pensar que ahí dentro no podía caber- ya que de forma habitual también sostengo los libros en papel usando las dos manos. Es más, queda la ligera ventaja de no tener que intentar mantener las páginas abiertas. Además, como el dispositivo invita a la rotación, puedes orientarlo y apoyarlo de la forma que te resulte más cómoda. Como último factor, suelo usarlo con una funda, lo que facilita enormemente situarlo como mejor convenga.

A pesar de sus limitaciones, la aplicación Kindle es la mejor que he probado. No sólo dispone de una buena selección de libros, sino que además está muy bien diseñada para dejarte leer en paz. Normalmente, sólo ves el texto y amplios márgenes alrededor.

Los controles sólo aparecen si tocas la pantalla, y aún así son controles muy minimalistas que no chocan en absoluto con la idea de una página con texto. Tiene animaciones para el cambio de página –que es casi instantáneo, por cierto- pero yo las tengo desactivada. Me parece una metáfora innecesaria.

Así mismo permite la rotación del dispositivo. Como pasa con todas las aplicaciones bien diseñadas, te permite sostener el iPad como te resulte más conveniente. Si lo sostienes en vertical, te muestra una página completa. Si lo sostienes en horizontal, te muestra líneas de texto más largas, dejando a todos los efectos una media página.

Aunque claro está, hablar de páginas en este contexto no tiene mayor sentido. De hecho, es una limitación del medio, porque leyendo un libro digital no tienes ninguna forma física de saber cuánto llevas leído. Cuando lees un libro de papel, sabes por la simple posición de los dedos cuánto has avanzado y cuánto te queda por leer. Kindle intenta resolver el problema ofreciéndote una barra que representa el libro completo y un punto que indica más menos dónde estás. Así mismo, te ofrece un porcentaje de lo que has leído. No son soluciones totalmente satisfactorias, pero es lo que hay por ahora. Lo que no tienes es forma de estimar el tamaño total del libro que vas a leer, excepto unos numeritos que francamente no quedan muy claros.

Así mismo, Kindle te permite tomar notas en un punto determinado y resaltar textos, pudiendo incluso compartirlo con otras personas. De hecho, al leer un libro puedes ver qué puntos de ese libro han resaltado otros lectores, lo que resulta un pequeño y primitivo atisbo de funciones sociales en la lectura de libros.

Una flecha convenientemente colocada te permite ir avanzando con comodidad de un punto a otro. Por ejemplo, si pinchas para ver una nota que está al final del libro, luego puedes usar esa flecha para volver al punto de partida. La verdad es que representa una gran ventaja, porque lo de las notas al final de los libros de papel siempre me ha parecido un incordio, teniendo que pasar páginas de un lado a otro. También, por supuesto, puedes marcar páginas concretas. Lo que no puedes hacer es buscar en el interior del libro. Un gran fallo, la verdad.

La limitación más evidente es que no puedes cambiar arbitrariamente el tamaño de la letra. Te ofrece unas pocas opciones –supongo que por buenas razones tipográficas- que no puedes modificar. Así mismo, no parece haber ninguna forma de cambiar el tipo de letra, es decir, no parece haber forma de elegir una letra que te resulte más cómoda. Lo que sí puedes es modificar el brillo –la aplicación usa un truco para lograrlo- lo que se agradece.

Tampoco puedes comprar libros desde dentro de la propia aplicación, una limitación que me parece especialmente desconcertante. En su lugar, te envía al navegador, donde debes registrarte en tu cuenta de Amazon, comprar lo que sea y volver a Kindle. Considerando que el Kindle físico te permite comprar desde él, no veo por qué la aplicación no podría funcionar igual. Supongo que es algo que resolverán en futuras versiones.

Y la limitación más importante es que no puedes añadir tus propios libros. No es que Kindle no soporte un formato como epub, es que ni siquiera puedes añadir libros en el propio formato de Kindle. Debes ceñirte a los libros que has comprado en Amazon. En ese aspecto, iBook parece ser superior, al permitir añadir tu colección de libros en epub (si la tienes, claro).

Además, está el problema añadido de que la oferta es amplia pero no tanto y muchos libros que me apetecería leer no están en formato Kindle. De hecho, repasé una de mis listas y sólo encontré uno o dos. Imagino que es un problema que el tiempo irá resolviendo, a medida que los editores vaya digitalizando sus fondos.

Una gran ventaja de Kindle es que puedes leer el mismo libro en distintos dispositivos. Puedes usar el propio dispositivo Kindle cuando es conveniente, pasar a Kindle en iPad cuando es necesario e incluso leer en el iPhone en otras ocasiones. Incluso se sincronizan los puntos de lectura entre un dispositivo y otro, lo que te permite seguir leyendo allí donde te quedaste.

En resumen. La lectura en el iPad me ha resultado bastante cómoda. El brillo de la pantalla no me molesta y el peso del dispositivo no me parece un problema, porque es fácil situarlo de forma que resulte más cómodo (además, la pantalla se ve bien desde un ángulo, lo que facilita mucho las cosas). El mayor problema se tiene si una fuente intensa de luz da sobre la pantalla, lo que dificultaría llevarlo a la playa o una piscina. Pero tratándose de un cacharro electrónico, tampoco pensaba hacerlo. Por lo demás, con un poco de sombra basta.

La aplicación Kindle es la que me resulta más cómoda de usar. Claramente está diseñada para esa función, y los pequeños detalles –buenos márgenes- lo demuestran. Pero para otro tipo de lecturas –por ejemplo, mi propio libro en epub- hay que recurrir a otras aplicaciones, porque Kindle no permite añadir libros que no sean los comprados en Amazon. Por supuesto, a Kindle le queda camino por recorrer, pero si Amazon es lista, la mejorará todo lo posible mientras la mantiene conectada con su tienda.

Es decir, después de esta experiencia inicial –ya veremos lo que opino cuando lo haya usado para leer cinco o seis libros-, me inclino a pensar que si dispones de un iPad no hay mayores razones para tener otro lector. En mi experiencia se lee bastante bien y el iPad trae consigo otras muchas ventajas y usos. Podría argumentarse que un lector de tinta electrónica es mejor para leer de forma más intensa, pero eso como mucho los relegaría al nicho de herramientas especializadas. La verdad es que estoy usando el iPad para leer mucho aparte de libros, usando por ejemplo SkyGrid, y no he tenido problemas hasta ahora.

Pero además, el iPad te permite soñar con un mundo de libros muy diferente al tradicional. Más allá de libros grises como en el Kindle, dispositivos como el iPad ofrecen la posibilidad de ampliar enormemente el concepto de libro. No sólo porque en un iPad todo sucede más rápidos –las páginas pasan casi instantáneamente, en lugar de tener que esperar unos momentos como pasa en un Kindle- sino que permite opciones como vídeo y animación que simplemente no están disponibles (al menos, por ahora) en otros lectores, sin hablar ya de las posibilidades de la interacción táctil. Pero aquí me he metido en el terreno de los nuevos libros, y ya he dicho que de eso hablaría en otro momento.