Mis primeras impresiones del iPad

Como habrá quedado claro por la cobertura de casi todos los medios de comunicación, el viernes se puso a la venta en España el iPad. En mi caso, no realicé reserva y probé suerte. Me dirigí a comprarlo a primera hora en El Corte Inglés, en Gran Canaria. Llegué con casi media hora de retraso y pensé que iba a resultar difícil conseguirlo. El centro comercial, como otra tienda de productos Apple que visité el viernes, tenían más personal del habitual… y compradores. Encontré a unas diez personas jugando con los iPads expuestos y a otras diez personas en cola para pagar. Me atendieron rápidamente y tras recoger la caja me indicaron que tenían preparada una demostración para enseñar a usarlo. No pude quedarme. La conclusión que saqué fue que al menos en esta isla, la fiebre del iPad no llegó a los niveles de su lanzamiento en EEUU, con colas legendarias.

Una vez en casa, para hacer funcionar el iPad, actualicé el iTunes a la versión 9.1. Tras eso, conecté el iPad al ordenador, el iTunes lo reconoció y me guió por el proceso de registro. Ya tenía cuenta en Apple, así que sólo tuve que introducir mis credenciales y confirmar mis datos personales. Tras finalizar el asistente, el iTunes comenzó la sincronización con el iPad. En mi caso particular, se da la circunstancia de que uso un iPod Touch, por lo que el iTunes copió todos los programas del iPod en el iPad -además de los vídeos y música disponible.

Lo primero que impresiona del iPad es, sin duda, su pantalla. Es de muy buena calidad: brillante y con buena resolución. Lo segundo, la sensibilidad de la pantalla táctil: la respuesta a los toques y movimientos es instantánea. Lo tercero que destaca, obviamente, es el interfaz de usuario, marca de la casa. Quien sea usuario de iPhone o iPod Touch se sentirá como en casa, puesto que el interfaz es prácticamente idéntico.

De entrada el iPad viene con pocas aplicaciones: Calendario, Contactos, Notas, Mapas, Vídeos, YouTube, iTunes, App Store, Fotos, Safari (navegador web), Mail y iPod (reproductor de música). La aplicación de notas sirve para probar el teclado virtual. Había leído algunos comentarios negativos sobre la dificultad de escribir con el iPad. Por una parte, sorprende gratamente la sensibilidad y rapidez del tecleado. Por el otro, hay que tener en cuenta sus limitaciones: no es un teclado mecánico, y cualquier pequeño toque se convierte en un error tipográfico. Con algo de práctica se puede llegar a ser bastante productivo (al menos en textos sencillos).

Probablemente, uno de los usos más habituales del iPad será el de la navegación web. En lo positivo, el Safari está optimizado para sacarle partido a toda la pantalla del iPad y es una gozada navegar con él: el desplazamiento vertical es sorprendentemente rápido, y supera la experiencia del scroll con ratón. En los aspectos no tan positivos: la famosa falta de soporte de Flash impedirá disfrutar de muchas páginas; y en ocasiones, debermos hacer zoom en las páginas para hacer clic en enlaces de pequeño tamaño (especialmente los que tenemos dedos grandes).

Pasando a aspectos físicos, el iPad viene con unos altavoces de muy buena calidad. El aparato, en la línea del resto de productos de Apple, tiene un diseño muy cuidado. La duración de la batería está a las alturas de las espectativas (anuncian 10 horas, pero aún he hacer un test en condiciones). El peso del iPad, sin embargo, es mayor de lo que esperaba y en ciertas posturas, las manos o el brazo se cansan de sostenerlo.

En general, mi primera impresión ha sido bastante positiva.  Hay muchas razones que el iPad, y los dispositivos similares que aparezcan en el futuro, tienen un potencial enorme para llegar un público muy amplio: el esfuerzo en aprender a usarlo es varios órdenes de magnitud inferior al de un ordenador de sobremesa. Por los mismos motivos, hay que advertir que el iPad no es el cacharro definitivo: no es un sustituto del iPhone, no es un sustituto de un portátil, y mucho menos de un ordenador de sobremesa. Como usuario de Linux, soy más productivo en un miniportátil para el tipo de uso al que estoy acostumbrado: multitarea, línea de órdenes y  teclado mecánico. Pero el iPad no está pensado para ese tipo concreto de uso.

El iPad un nuevo tipo de gagdet, que requiere nuevos tipos de aplicaciones, y probablemente, las más características aún están por inventarse. Es algo que no sabremos hasta que pase el tiempo y podamos ver el fenómeno con perspectiva