Por qué los ‘geeks’ odian el iPad

Andrew McAffe publica en Forbes un artículo titulado Why Geeks Gate the iPad. En él recoge y responde a algunas de las declaraciones recientes de varios blogueros que han criticado el lanzamiento del iPad. Entre ellos destaca el artículo de Cory Doctorow, Why I won’t buy an iPad (and think you shouldn’t, either):

«El verdadero problema no es la funcionalidad de la pieza de plástico, sino la infraestructura técnica y social que la acompaña. Si quieres vivir en un universo creativo donde cualquiera con una buena idea la realice y pueda dártela para ejecutarla en tu hardware, el iPad no es para ti. Si quieres vivir en un mundo justo donde puedas guardar (o regalar) lo que has comprado, el iPad no es para ti».

Doctorow critica las limitaciones del iPhone y del iPad a la hora de instalar nuevas aplicaciones, donde el proceso estándar es utilizar la tienda de aplicaciones (App Store). Las aplicaciones que se venden ahí han tenido que pasar por un proceso de aprobación de Apple, donde las reglas no están del todo claras. En ocasiones se han rechazado aplicaciones con contenidos para adultos, e incluso aplicaciones con contenido político controvertido.

A McAffe estas críticas le parecen desproporcionadas. Cita la posibilidad de desarrollar sitios web sin restricciones para el iCosistema (iPhone, iPad) y añade:

«Cierto es que el proceso de aprobación de aplicaciones es una caja negra, y que algunas de sus decisiones han sido estúpidas. … Preferiría que el iCosistema incluyera contenidos para adultos. Pero también prefiero que esté libre de virus, troyanos y otros programas maliciosos. Eso es así gracias a las estrictas políticas de revisión. Así que, mirando los pros y los contras, me alegro que así sea. Hacen que el dispositivo sea aún más útil, no menos».

Otras de las críticas que han realizado otros informáticos es que el iPad no tiene puertos USB, no tienen ranuras de expansión de memoria y, en general, se preguntan qué utilidad tiene en comparación con un miniportátil.

¿El iPad es para mi?

A mi modo de ver, a muchos geeks le está costando entender por qué el iPad es un concepto destinado a cambiar los hábitos informáticos. No hay ninguna duda que el iPad tiene menos puertos que un ordenador personal, y que no podemos instalar los programas que nos pase el vecino en un CD, ni instalar fácilmente un Ubuntu o Android en una partición. Pero es que la intención del iPad no es la de competir con los PCs o portátiles, sino crear (o redefinidir) una categoría de dispositivos informáticos.

El iPad es una tableta, y no es la primera -como el iPhone no fue el primer móvil. La diferencia no está tanto en el hardware como en el software. El iPad trata de reducir a la mínima expresión la cantidad de metáforas a aprender para usar un ordenador. Un Mac, un Windows o un Linux poseen escritorios, barra de tareas, múltiples ventanas, maximización, minización, menús, sistemas de ficheros, carpetas, ratón, teclado… Conceptos que no a todos es sencillo de aprender. En el iPad sólo tenemos un escritorio donde están todas aplicaciones, un botón de “escape”, una sola aplicación con una sola ventana que ocupa toda la pantalla y nuestros dedos para interactuar. No hay cables que vayan de la pantalla al PC. No hay ranuras.

Muchas personas son incapaces de mantener un ordenador personal, y sólo desean un modo sencillo de estar en contacto con la familia mediante correo, Facebook, Skype, leer el periódico o ver algún vídeo. Puede que un PC salga más barato a la hora de comprarlo, pero se depende de terceras personas para tenerlo al día. El iPad es a los PCs lo que la Wii a las consolas de videojuegos, destinada a ampliar el tipo de usuarios que se acercan a la informática y a Internet.

Para muchos usuarios avanzados, la simplificación (disney-ficación según Tim Bray) del iPad se trata sin duda de un retroceso. No se trata del dispositivo más productivo, ni del más completo, ni el más libre. Pero es que el iPad no está pensado para ellos. Para una gran parte de la población, que sufre la brecha digital, el iPad será, simplemente, el dispositivo más conveniente. Y si aún tienes dudas, a continuación tienes un vídeo de un niño de dos años interactuando con él